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Crónica Pireneistas sin Fronteras: Pic Ardiden

pic ardidenEl fin de semana del 24-25 de octubre me apunté por primera vez a través del Club a una salida de alta montaña, al pico Ardiden en el valle de Lutour, en el Pirineo francés. No negaré que iba un poco nervioso al no conocer a nadie, aunque ya en la reunión informativa se palpaba muy buen ambiente. Durante el viaje se disiparon todas mis dudas, ¡da gusto conocer a gente como vosotros!


Después de cuatro horas y media de kilómetros y risas y abandonando el sol en la frontera, llegamos por fin al parking de la Fruitière, en Cauterets, donde apresuradamente nos pusimos en marcha hacia nuestro primer destino, el refugio Russel a 1980m donde teníamos previsto hacer noche. 



Esta primera jornada transcurrió en calma conociendo tanto a mis compañeros de marcha como el salvaje y alejado valle de Lutour.
La tarde comenzó soleada pero conforme íbamos ascendiendo la humedad y la niebla fueron tomando protagonismo, sin oscurecer en ningún momento las risas ni el buen ambiente.





Llegamos al refugio antes de que se hiciera de noche y nuestra sorpresa fue encontrarnos un grupo de franceses allí apalancados, gracias a los cuales recordamos la diferencia entre montañeros y domingueros. Pese a ello disfrutamos de una agradable cena y posterior velada compartiendo nuestros manjares como estofado o embutidos, todo regado con vino y orujo… si si, entre unos y otros juntamos un poco de todo, y que bien sienta en la montaña…  Poco a poco la gente se iba apilando en los sacos de dormir para pasar la noche hasta que quedamos los más trasnochadores haciéndonos un hueco  para acostarnos finalmente entre y sobre las mesas.

A la mañana siguiente, después de un buen madrugón y de tomar algo caliente nos pusimos en marcha hacia el pico; todavía de noche y con mucha niebla comenzamos la caminata con los frontales encendidos, otra manera de disfrutar de la montaña, para mi antes desconocida, pudiendo ver salir el sol a mitad de ascensión, mientras se disipaba la niebla. Una vez amanecido, resultando ser un día perfectamente soleado, nos quedaba encarar la arista final para hacer cima



Este último tramo de paisaje y vistas espectaculares lo hicimos cada uno a nuestro ritmo, con muchas paradas para hacer fotos. El buen estado de ánimo del grupo y la alegría de poder disfrutar de aquel inesperado y despejado cielo era tal que algunos nos lanzábamos a cantar mientras saltábamos de roca en roca, o nos desviábamos un poco del camino marcado para alcanzar la cresta trepando y buscando esa dulce emoción que tanto satisface.







Finalmente tras esa apasionante última parte cual fue mi sorpresa al ver que todos estaban esperándome para que hiciera cima el primero, ¡¡mil gracias!! detalles como ese y tantos otros que observé me dejan muy claro el tipo de gente que sois. Almorzar a casi 3000 metros viendo el lado oculto de los Pirineos es una experiencia única y preciosa que todo el mundo debería disfrutar alguna vez.
Después de disfrutar de las impresionantes vistas y apurar el tiempo al máximo iniciamos el descenso que transcurrió sin contratiempos hasta el refugio, donde tras picar algo deshicimos la ruta de la primera jornada con cierta tristeza al ver que la excursión iba llegando a su fin, menos mal que seguían quedando unas buenas risas de vuelta a Zaragoza y a la vida real.



Gracias a todos, habéis conseguido que este haya sido un fin de semana inolvidable, espero veros pronto en la siguiente salida.

Texto: Daniel Muñoz
Fotos: Daniel Muñoz y Eva Puig

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