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Autor Tema: expedición Denali 2010 club Pirineos  (Leído 1277 veces)

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empujatrenes

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expedición Denali 2010 club Pirineos
« en: 28 de Junio de 2010, 05:39:34 pm »

El motivo de esta expedición se basa en el proyecto de hollar las siete cimas más altas del planeta, en los distintos continentes, más los polos.
Dentro de la logística e intendencia,  el Mckinley ha sido todo un reto para nosotros, no solo por las cuestiones alpinísticas, sino por la planificación previa a la misma.
El gélido mundo de Alaska nos atrajo desde un principio, aunque ya teníamos conocimiento de las adversidades en las que nos íbamos a encontrar.
Salimos de Madrid vía Chicago y llegada  Anchorage, Alaska, U.S.A, la ciudad más grande de Alaska, donde realizamos las últimas compras y conocimos a Lori, responsable del Bed & Breakfast, donde nos sentimos como en nuestra propia casa, recibiendo un trato exquisito tanto en cualquier gestión que precisamos como de convivencia. Nuestro segundo destino fue  el municipio de Talkeetna, donde tuvimos que gestionar los permisos de entrada al parque de Denali, solicitados a través de Internet unos dos meses antes, oficina de los Ranger, pago de tasas unos 200 $, recoger bidón inodoro  para los excrementos, etc., así como ser informados de las normativas reguladoras del parque, visionado de un video y características de la seguridad en el parque.
En el pueblo de Talkeetna nos hospedamos en un  hostal denominado Roadhouse, uno de los sitios más emblemáticos y característicos del municipio, buena comida, buenos precios y buen  trato,  también destacar algunos pub musicales del poblado. En este mismo pueblo hay varias compañías de taxi-avionetas que te trasladan a tu punto de destino, nosotros volamos con Talkeetna Air Taxi, tienen buenos aparatos y verdaderamente son unos profesionales  del tema, en las oficinas de esta misma empresa compramos las balizas y alquilamos los Walkis de la frecuencia que se  precisa en esta zona, igualmente nos facilitaron los trineos a la llegada al glaciar y también nos permitieron guardar los petates de material no preciso en un container y las cosas de valor en una caja fuerte que tiene en sus oficinas.
Seguidamente cargamos los equipajes a bordo de la avioneta, subiendo Joaquín  y el que suscribe como únicos pasajeros, en menos de cuarenta y cinco minutos, aterrizamos sobre la pista de nieve del Base Camp, glaciar de Talkeetna, nada más aterrizar nos pusimos en contacto con Lisa, la encargada de la oficina de los Ranger en el Base Camp, fichas de personas, partes metereológicos , coordinar rescates y gestión de datos.
El vuelo hasta el glaciar había sido muy tranquilo si bien destacar la gran belleza de estas montañas y la naturaleza viva que se puede sentir al mirar hacia estos espacios naturales.
La pauta a seguir en nuestra ascensión  es el “estilo alpino”, si bien  éramos conocedores de los distintos factores que podían girar el timón de esta estrategia. El primer día nada más llegar al glaciar de Talkeetna, preparamos los trineos, las mochilas y realizamos nuestro primer depósito de alimentos para prevenir una estancia de varios días en el Base Camp por si el aeropuerto se cerraba por cuestiones del mal tiempo y debíamos de permanecer varios días aislados.
A continuación comenzamos a andar hasta el Camp 1, nuestra primera jornada nos costo unas 4º30’, habiendo ascendido de 2.200 mts. de altitud a 2.390 mts., recorriendo una distancia de unos siete km., zona muy comprometida por la gran cantidad de grietas  en el glaciar y el alto riesgo de caída en las mismas, también destacar que las dos primeras horas el cielo permaneció despejado, para cerrarse a través de un mar de nueves y niebla, donde nos aguardaba un viento gélido y una caída de temperaturas.
A la llegada a los campos, debíamos de sondear la zona de colocación de la tienda, balizar la zona segura, buscar un lugar al resguardo del aire o levantar una pared de ladrillos de nieve, montar la tienda, acondicionar el interior, derretir nieve, preparar la hidratación y alimentos, por último comentar y hablar de la estrategia a seguir al día siguiente, así mismo preparar el siguiente depósito para proveer alimentos y gas a nuestra vuelta por este campo, así día tras día en los distintos campos, salvo los días que permanecimos incomunicados por el mal tiempo reinante y tuvimos que quedarnos en el interior de la tienda sin salir, salvo para el tema de las necesidades y palear nieve con el fin de evitar ser enterrados bajo la misma.
En nuestra segunda etapa, nos dirigimos del Camp 1, al Camp 2 y ½, esta estrategia fue motivada por que en el campo dos hay riesgo de avalanchas y así mismo es una zona de fuertes vientos, casi todos los equipos realizan la jornada hasta el Camp 3, si bien en este campo parece una ciudad de la gran cantidad de tiendas y parcelas existentes, así que ni en uno ni en el otro, nos quedamos un poco antes del Camp 3, en un paraje precioso y a una hora andando del campo mencionado, lugar donde estuvimos casi solos y donde realizamos un depósito más amplio, dejando los trineos, las raquetas y los víveres precisos para nuestra vuelta. Ascendimos hasta una cota de 3.070 mts, el tiempo de recorrido de 5º 15’. En este mismo punto y al día siguiente hicimos un porteo al Medical Camp, subiendo tienda, comida y material, dejamos todo instalado para subir al día siguiente después de haber dormido una noche más en el anterior Campo, el descenso desde el Medical Camp hasta nuestro campamento nos llevó una hora y cuarenta minutos de bajada, sin peso ni trineos, etc., habiendo superado un desnivel desde los 3.070 mts. a los 4.330 mts. del Medical Camp.
Después de ascender al día siguiente con un nuevo porteo hasta el M.Camp, descansamos dos días no por decisión propia, sino por cuestiones del mal tiempo, unas nevadas de más de un metro y una bajada de temperaturas muy pronunciado impidieron que nos pudiéramos mover, así mismo cuando el sol volvió hacer acto de presencia, desencadeno varías aludes en las proximidades del M. Camp, teniendo que salir de la tienda a la carrera ya que la nube de una avalancha de nieve polvo barrio todo el M. Camp, enterrando parte de todas las tiendas, si bien la ola de nieve se quedo a unos metros de nuestra tienda, el que suscribe que estaba dentro del saco, tuvo que salir sin botas y casi sin abrigo al ver a todo el mundo correr y alejarse del peligro, momentos de temor y dramáticos de la montaña.
Una vez que el tiempo nos permitió reiniciar nuestro camino hacia la cima, cargamos mochilas, segunda tienda y  comida, dirigiéndonos hacia el Campamento a 5.200 mts., o llamado High Camp, debiendo de superar un desnivel de 4.330 mts., hasta el indicado, invirtiendo unas 7º h., y debiendo de ascender por cuerdas fijas hasta la arista West Buttress y atravesar esta hasta el campo High Camp, situado en una explanada al final del Pilar West, lugar expuesto al viento, al mal de altura y a las temperaturas extremas. Indicar que la arista se encontraba bastante helada y con tramos en mixto, bebiendo de transitar en ensamble y asegurarnos en algunos momentos  a través de las estacas existentes en el lugar.
Una vez en este campo, procedimos a montar tienda y seguir el ritual diario de todos los campos anteriores, nuestro objetivo era aclimatar y esperar una ventana de buen tiempo que nos permitiera dirigirnos a la cima. En relación a la aclimatación no tuvimos ningún problema, un poco de fatiga pero nada importante, al día siguiente se nos cerro el mal tiempo, también estuvimos hablando con los integrantes de otros equipos liderados por Guías locales, estos llevaban siete u ocho días esperando una ventana de buen tiempo y a su vez se les terminaban los días de permiso en el parque antes de que salieran sus vuelos.  También al recibir las previsiones para los próximos días  a través de los walkis, se  indicó que  venia un frente con una duración de unos cuatro días y que probablemente se cerraría el aeropuerto en el Base Camp del glaciar.
Ante estas previsiones y después de permanecer en el High Camp varios días, decidimos volver a bajar al Medical Camp para no desgastarnos demasiado en altura y poder tener la oportunidad de otro intento a cima.
Nuestra estancia en este campo fue a peor debido al empeoramiento del tiempo, el cual no nos perdonó ni un solo día, así que al final y haciendo un recuento de días y posibilidades, tomamos la decisión de posponer nuestra ascensión a otro año, cuando las condiciones sean más propicias.
Señalar igualmente que en nuestro descenso al Base Camp, estuvimos aislados algún día en el Camp 1, debido al mal tiempo y la niebla impenetrable.


En conclusión, cuando uno finaliza una expedición y no ha conseguido la cima, le queda un pequeño resquemor en el sentido de no haber dado todo lo que uno puede, pero en esta ocasión puedo hablar por parte de los dos integrantes que nos quedamos más que orgullosos y satisfechos de los días vividos y luchados, habiendo entregado todo lo que teníamos físicamente, técnicamente y psicológicamente, también nos sentimos muy afortunados de haber conocido a varios equipos de alpinistas Canadienses y otros Madrileños, destacando en estos lugares ese espíritu de compañerismo y fraternidad entre todos los alpinistas, por todo ello a esta montaña y a sus glaciares no les decimos a dios, si no hasta pronto.


                                                 fdo:  Lorenzo  Pueyo   Sénder.