Crónica de la salida de naturaleza para todos a la Serranía de Cuenca

Tras una breve visita matutina al nacimiento del río Cuervo, durante la tarde del sábado fuimos guiados por un experto de la zona que nos fue explicando numerosas curiosidades durante la marcha de aproximación a la atalaya. Desde ella dominábamos todo el valle y disfrutamos de la berrea del ciervo y la ronca del gamo; esta fue la especie más vista, junto con los muflones. Conforme caía la tarde y la temperatura se aliviaba, la actividad de los animales aumentaba y pudimos aprovechar el despliegue de telescopios y prismáticos. Estábamos tan a gusto que pasaban las horas sin darnos cuenta, hasta que la espectacular luna llena nos invitó a regresar.

Tras pernoctar en Uña, el domingo realizamos un recorrido circular por los espectaculares farallones que circundan su laguna. La senda discurre por fajas, paredes y acantilados, cruzándolos por pasillos increíbles. Tras calentar el sol y crear las primeras corrientes térmicas, los buitres aprovecharon para iniciar sus eficientes vuelos en busca de alimento. Al mediodía, como debe ser, la excursión ya estaba completada y tras comer en Uña iniciamos el regreso a Zaragoza, con ganas de repetir experiencia.