Crónica: Marmoleras del Infierno

¡Por fin! Marmoleras del Inferno parece que esta vez sale adelante, la méteo es buena, las condiciones de nieve mejor aún porque no hay, y las ganas no nos faltan, así que tras resolver dudas en el grupo de whatsapp sobre material, vivac y demás, quedamos en el Hotel Norte el sábado a tomar un cafecito antes de arrancar, revisamos que llevamos todo, alguna que otra se ha dejado el casco en casa… menos mal que siempre hay alguien que tiene material para prestar y resolver problemas rápido, y con todo ya en orden nos ponemos en marcha.
Llegamos a Sallent, comemos un poco antes de cargar las mochilas, y ya con energía y ganas empezamos la ascensión a nuestro hotelito de mil millones de estrellas.
Nuestro vivac, situado en el entorno de unas antiguas minas en el Barranco de Pondiellos, está a poco más de 1000m de desnivel positivo, hacemos varias paradas ya que los mochilones que llevamos van haciendo mella en nuestras espaldas y hay que descansar, beber y comer.


Llegamos por fin al lugar, buscamos sitios cómodos para plantar nuestras esterillas y hacemos corrillo para dar buena cuenta de la cena.
La sobremesa la trasladamos al collado que tenemos al lado, donde podemos disfrutar de un atardecer de esos que se quedan en la retina, el espectáculo de luces, sombras y colores nos dejan en babia.
Pero en el momento que el sol se esconde, la temperatura empieza a bajar de forma drástica, así que cada mochuelo a su olivo.
Disfrutamos en silencio de una noche de estrellas increíble, seguramente todos estábamos despiertos a deshoras porque el tema más comentado durante el desayuno fue precisamente lo bonito que estaba el cielo.
Recogemos las cosas en un depósito y nos vamos a buscar nuestro objetivo, la imponente Marmolera de la Quijada de Pondiellos. Entre buenas risas y algo de nervios nos equipamos con el material, repartimos cordadas, recordamos maniobras y al lío.
Alberto empieza el baile, muy a su estilo, por aquí tó tieso se sube bien, son terceros fáciles. Y fáciles son, no le falta razón, eso sí, no toques nada porque eso es un terreno roto de mírame y no me toques al que hay que sumar el riesgo de caída de rocas de las personas que están cruzando la marmolera en ese momento para cruzar las cimas de los infiernos.
China chana vamos trazando una línea recta hacia arriba, vamos gestionando los seguros intermedios como buenamente se puede y unas horas después… ¡cima!, que forma tan bonita de ascender estas montañas, estamos seguros de que hemos abierto una nueva vía porque no hemos ni tocado las vetas marrones por donde seria “lógico” seguir, así que nuestro logro hemos decidido bautizarlo como “pabernosmatao” jajajajaja.

Pero bueno, como ya sabemos, llegar a la cima no es lo más importante, es volver, y regresar como amigos, así que recogemos material, buscamos el mejor camino para descender al vivac, cargar con los bártulos y para el coche.
Llegamos ya atardeciendo… bueno sí, tenéis razón, sin luz, pero es más romántico decir que llegamos al atardecer y nos fundimos en un abrazo de alegría y gratitud por todo lo vivido.
Nos despedimos allí mismo, es tarde y el lunes es día de escuela, el madrugón para trabajar pica y las agujetas también, pero que bien sienta hacer estas machacadas por la montaña y tener ganas ya de la siguiente.


¡Nos vemos en las montañas!
Estela CM