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CRÓNICA PICO FORATURA
El 28 de abril se ascendió al Foratura dentro de las actividades que plantea Entresemaña a la Alta Montaña.
Hablemos pues de las valiosas cosas sencillas que pasan desapercibidas, de lo no popular, de lo no famoso, de lo no grandioso… ni de lo más alto, ni de lo más excitante o atrayente. Escogeremos para esta salida un día normalucho, un martes y probaremos con caminantes anónimos a ver qué pasa. Un monitor de aquí y otro de allá… y hala, a ver cómo conquistamos el Forátula, una modesta montaña rodeada de las más grandes.
Mientras preparamos todo el material, se comenta el significado de su nombre. Aunque las montañas agujereadas del Pirineo son conocidas localmente como picos con foratos o foraus, con agujeros, el término Forátula a menudo genera confusión entre los montañeros. Y es que, en este caso particular, no proviene de la existencia de una cueva o agujero visible en el collado, sino de la forma de embudo o canal estrecha “forat” que describe el barranco y las canales empinadas por las que se debe ascender desde el Balneario de Panticosa.


A mí me gusta imaginar que estas montañas no son solo geología, y que para los habitantes del valle, los foratos representan la conexión entre el mundo terrenal y los espíritus de la cordillera. De hecho, los cazadores creían que la Forátula actuaba como una chimenea de la propia tierra afirmando que en los días de densa niebla la montaña “respiraba” a través de sus canales y si un montañero se perdía debido a la niebla se decía que había sido atrapado por el aliento de los genios del subsuelo…
El Balneario está silencioso a primera hora de la mañana y la voz de nuestro Monitor principal “Felix” (¿el Rey de los guías o el guía de los Reyes?) me despierta. ¿Llevamos todos los crampones y el piolet? ARVA, pala, sonda? ¿El casco sobre nuestras cabezas? Y las raquetassssss????
Hay gran resistencia y reticencia en los participantes en querer portearlas, qué engorro y qué mochilón. por favor… ¡Algunos somos aragoneses de pura cepa y cabezones … pero refunfuñando le hacemos caso!
Partimos pues tomando el sendero GR11 en dirección a los Ibones de Brazato y tras empinadas pendientes por el bosque, abandonamos el camino para desviarnos hacia el Barranco de Brazato (foyas). Es una ruta algo salvaje ya que el camino no está muy marcado y la ascensión se realiza en gran parte fuera del sendero, por terrenos de bloques de granito y por un suelo lleno de rododendros. Nosotros progresamos por la margen derecha del barranco hasta encontrar el punto estratégico para cruzar el caudaloso arroyo con mucha concentración y manos fuertes que nos sujetan. Es un lugar tranquilo, solitario, donde se siente la paz y algún que otro sarrio nos observa intrigado.






Nuestro concentrado Monitor Felix nos registra en su DVA y pasamos uno a uno en modo “emisión” para verificar que la señal es recibida. Continuamos ganado altura por el valle hasta llegar a donde estarían las Charcas de las Foyas de Brazato, ahora cubiertas bajo hielo y nieve en un impresionante circo glaciar. Desde este punto, la pendiente se acentúa en dirección hacia el famoso Collado de Tablato donde contemplamos emocionados los grandes tresmiles del valle de Tena, como los picos del Infierno, el macizo de Argualas-Garmo Negro y el Vignemale.
Y una vez en el collado, giramos para rodear la vertiente y enfilar la arista que conduce a la cresta. La canal fue superada con cierta facilidad gracias al estado de la nieve y al madrugón. Hubo turnos para abrir huella, hacer fotos y nombrar las raquetas veinte veces… Un corredor sencillo pero con gran pendiente. ¿Y cómo los dominamos? ¡Pues como aéreos danzarines, equilibrando nuestros pasos con la ayuda del piolet … y con mucha maña!
Primero alcanzamos la punta Forátula Oriental (2581m) y después la Forátula Occidental (2588m). Un esplendoroso día con un bellísimo mirador de nuestras gloriosas montañas (Garmo Negro, Argualas, Telera, Tendeñera, Piniecho, Tablato, Bacías…)



Y para bajar Dani Porta, nuestro Guía invitado, nos enseña una alternativa circular que pasa por la Nevera de Forátulas, una gran vaguada espectacular orientada al Noroeste que conserva la nieve hasta bien entrada la primavera y es gran reclamo de esquiadores. Este fue uno de los momentos revelación del uso de las raquetas. Gracias a ellas bajamos modo skimo en diez minutos y tras girar hacia el Oeste conectamos de nuevo con el barranco de Brazato por una muy fuerte pendiente de pinar, rocas resbaladizas y guiándonos por los discos rojos en los árboles. Qué perezosos somos con los útiles de montaña…y qué bien está el saber y poder utilizarlos cuando los necesitamos.
¡Un día estupendo para recordar! Ascensión invernal-primaveral no exenta de complicaciones ya que la ruta no era muy intuitiva a primera vista (bien resuelta por los Monitores), técnica y de gran pendiente. Relativamente corta y de rápido ascenso con magníficas vistas para disfrutar. ¿Qué más podemos desear? Unas cervecitas y un bocata en Casa de Piedra… y que los foratos del Forátula dejen de respirar nieblas para seguir inspirando al Club Pirineos con nuevos proyectos de entresemana entremontañas.
Texto: Susana Benedí
Fotos: Sección Alta Montaña, Club de Montaña Pirineos


