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San Martín de la Val d'Onsera

El cenobio de San Martin de la Val d'Onsera hubicado en un abrupto barranco que lleva su mismo nombre es uno de los lugares más insólitos y espectaculares del Parque Natural de los Cañones y la Sierra de Guara. La excursión aporta en muy poco tiempo todos los elementos que pudiesemos pensar.

  • Distancia: 4,5 km.
  • Desnivel: 540 m.
  • Duración: de 2h.30' a 3h. (ida)
  • Dificultad: media-alta, dependiendo del itinerario

APROXIMACION
Salir de Huesca en dirección Barbastro, al llegar al Estrecho de Quinto desviarse a la derecha. Seguir en dirección a San Julian de Banzo. Justo antes de entrar al pueblo y tras cruzar un barranco tomar un camino de tierra a la derecha. En seguida se llega al aparcamiento.

ITINERARIO
Se sale desde el aparcamiento al final de la pista desde San Julián de Banzo donde podreis ver el cartel indicador. El camino comienza como un sendero ancho bien trazado que desciende hasta el barranco de San Martín de la Val de Onsera, el cula deberemos seguir un largo trecho a través del cauce seco. En algún tramo unos mojones aconsejan alzarse un poco para evitar algún sector más accidentado.

Finalmente se abandona el barranco por la derecha siguiendoun sendero claro que va ganando altura progresivamente por bosques de carrasca y boj.

Junto a un resguardo natural donde podemos leer en una cerámica un hecho acontencido en el siglo XIX hay que elegir entre dos alternativas: a la izquierda a través de la "Viñeta" con pasos equipados con sirgas y escaleras (no aconsejable con terreno húmedo) o por la derecha por la antigua "Senda de los burros" facílmente transitable. Es muy recomendable ascender por la Viñeta y descender por la Senda.

Así alcanzaremos el Collado de San Salvador que nos ofrece una hermosa vista aerea de la zona así como la seguridad de disfrutar de la silueta de los buitres leonados posados en grupos en sus avistaderos.

Desde aqui ya se intuye el circo de roca que cierra el barranco de San Martin al que descenderemos siguiendo los mojones a través de un terreno un tanto abrupto. Una vez que llegamos de nuevo al barranco seguiremos aguas arriba hasta la ermita. que se cobija bajo las grandes rocas desde las que cae una cascada de 30 metros.

LA ERMITA
Antiguo cenobio altomedieval que se acomoda en la concavidad de una pared rocosa en el escondido origen del Barranco de San Martín. La fábrica es de sillarejo en la parte más antigua, donde hay gruesos contrafuertes unidos por arcos ciegos de medio punto adovelados. En la parte exterior se conservan ruinas de lo que fué el hogar y la exiguas dependencias monacales. La capilla es de planta irregular, adaptándose al hueco de la roca, y se ilumina por tres ventanas. En su interior una pileta recoge el agua de un manantial.

Aunque algunos autores sostiene su origen visigótico (fundación por San Martín de Tour) el primer documento que hace referencia al cenobio data del año 1.075. A mediados del siglo XII dejó de ser monasterio masculino para serlo femenino. En 1.572 fué abandonado como cenobio quedando el edificio a cargo de un ermitaño. En 1.640 el eremitorio fué reedificado y se conservó en buen estado hasta su saqueo durante la Guerra Civil, que lo llevó a la ruina actual. No obstante, aún se realizan romerías desde los pueblos vecinos y puede contemplarse una imagen del Santo en el pequeño altar.

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