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Trekking en el reino del Mustang - crónica final

mustang_final_1Ya podeis disfrutar de la crónica completa del Trekking en el Reino del Mustang con muchos detalles prácticos y resumen de las vivencias que ha ofrecida esta gran experiencia.

 

P.P.< Desde el Club de Montaña Pirineos de Zaragoza y con un equipo compuesto por ocho deportistas, partieron Félix, Javier, Chabi, Silvia, Conchi, Patricia, Guillermo y Lorenzo el pasado día 25 de Oct., de 2.010 hasta el 25 del mes siguiente, volando desde Madrid hasta la capital de Nepal, Katmandú, donde remontarán el valle del Mustang entre dos colosos de roca y hielo, como son los Annapurna y el Dhaulagiri, los objetivos eran varios, el primero conocer la zona a nivel topográfico, el segundo contactar social y culturalmente con las gentes del lugar y por último realizar algunas actividades de alpinismo y trekking que nos ofrece la cordillera más alta del mundo.

También el viaje tiene una segunda parte no tan deportiva pero no por ello menos importante y es atravesar el Tíbet desde Lhasa hasta Katmandú, visitando poblaciones, valles, lagos, templos, el C.B. del Everest y el paso fronterizo de Tíbet con Nepal, en este trayecto a parte de conocer geográficamente la zona y conocer el Budismo y sus templos, una de las cuestiones que se plantearon, fue poder contrastar la realidad de la filosofía entre el Yin y el Yang a través de dos mundos tan distintos como son el Oriental y el Occidental.

P.I< El trekking del Valle del Mustang se inicia en un pueblo Nepalí denominado Jomsom, debiendo de volar vía Katmandú a Pokhara y realizar una segunda conexión hasta la población referida, remontando en ese lugar el río Kali Gandaki Nadi por su vertiente oeste en dirección norte hasta la cabecera del valle, donde nos encontraremos con la población de Lo Manthang, y a partir de este punto se vuelve a descender por su orilla este mucho más abrupta y con pasos a mayor altura, hasta llegar al poblado de Muktinath, ruta del trek de los Annapurna, indicar que en nuestro itinerario a parte de disfrutar del trek del Mustang decidimos terminar en Beni, empleando cuatro jornadas más en conocer parte el itinerario de los Annapurna hasta este poblado de Beni.

mustang_final_2Los trekking en Nepal se pueden acometer de distintas formas, dependiendo de la infraestructura del lugar, de los medios de los que contemos y el estilo o idea de viaje que nos interese, nosotros optamos por contratar una empresa del país denominada, (Prestige-Adventur), a través de la cual nos facilitaron toda la intendencia para un trekking en estilo itinerante, permisos, campamentos, mulas, guías y cocinero, de esta forma a pesar de permanecer en zonas donde no existen alojamientos ni otros medios, pudimos recorrer espacios completamente solitarios y desérticos, acampar en mitad de la nada y disfrutar de las montañas y del silencio.

P.1pa.< En nuestra primera jornada volamos de Pokhara hasta Jomsom a través del valle que lideran dos macizos montañosos que superan los ocho mil metros, esta población es la más importante en la que íbamos a estar a lo largo de todo nuestro trek, pudiendo encontrar de casi todo tipo de servicios, si bien nosotros únicamente la atravesaríamos de paso, tanto en nuestro recorrido de ida como de vuelta. El itinerario de esta jornada consistía en remontar el río Kali Gandaki Nadi hasta el pueblo de Kangbeni, destacando que por la mañana habíamos partido de Pokhara con una altura de 820 mts. y que nuestro destino se encontraba a 2.800 mts. de altitud, superando en este trayecto un desnivel de 2.000 mts., circunstancia que nos podría condicionar dado que en el grupo había personas que no habían estado en altura con anterioridad. Iniciando la marcha progresamos por un paisaje casi desértico con un ambiente muy seco y frío, andando por amplios meandros de cantos rodados que nos vienen a indicar la fuerza y grandeza de estas montañas cuando son visitadas por los monzones, esta primera etapa fue nuestra primera toma de contacto con el medio en el que íbamos a convivir durante algunos días. En el pueblo de Kagbeni instalamos las tiendas de campaña, y procedimos al ritual diario que consistiría en cambiarnos de ropa, colocar los sacos de dormir e instalarnos lo más cómodamente posible, así mismo nuestro cocinero nos facilitaba diariamente té y zumo de limón caliente con el fin de hidratarnos hasta la hora de la cena, una pequeña visita a la localidad, fotos y reunión del grupo para hablar de la jornada del día siguiente, sin olvidar el aspecto social, juegos de mesa, cartas, ruleta y los más occidentalizados bebían las cervezas típicas de tres cuartos de litro.

P.2pa.< En la segunda jornada de marcha, el recorrido aumentó en distancia en relación al primer día, salimos de 2.800 mts., llegando hasta 3.100 mts., donde se encuentra el pueblo de Chele y donde tuvimos que remontar todo el desnivel de la jornada en unas fuertes rampas desde el cauce del río hasta lo alto del poblado, destacar que en este punto comienza el cañón que se cierne sobre el río aguas arriba, atravesamos el puente Steel Bridge, pudiendo observar una imagen impresionante de grandes paredes , pozas y puentes de roca de dimensiones extraordinarias, todo ello combinado con unos colores ocres de distintas tonalidades, la luz brillante de las alturas y un silencio que te traslada hasta lo más profundo de nosotros mismos. Más atrás dejamos las poblaciones de Tangbe y Chhusang, esta última una hermosa villa a las orillas del río donde convergen afluentes como el Nari Khola, caminos y laderas que descienden desde los seis mil metros, pudiendo ver algo de agricultura y árboles frutales, los cuales alegran la vista y rompen los colores desérticos y fríos de estos valles.

mustang_final_3P.3pa.< El tercer día nos adentramos en la vertiente oeste, ascendiendo hasta 3.800, Syangboche, en esta etapa pudimos ver localidades como Samar y Bhena, disfrutamos de una colonia de buitres en pleno lunch y caminamos bajo montañas de más de seis mil metros, las cuales nos acompañan a lo largo de nuestro camino y lucha interior. Una vez en el pueblo, esperamos la llegada de las mulas con las cargas y equipos del trekking, instalación de tiendas, hidratación, sacos, fotos, vida social con lugareños y todo aquel ser vivo que estuviera dispuesto a salir de lo cotidiano y hablar con unos cuantos extranjeros raros que caminan por esas tierras.

P.4pa.< En la cuarta jornada nos dirigimos a Ghami a 3.510 mts., vimos poblados como Ghiling, cruzamos Chorten, Estupas y templos, fue el único día de todo el trek que el cielo se cubrió y comenzó a nevar, así que nos toco sacar el goretex, pero a pesar de ello fue un placer, los olores de la tierra, el agua que iba tallando surcos sobre las ladera y los habitantes del lugar, que nos mostraron sus rostros más hermosos con la única esperanza de recibir una pequeña sonrisa, fue algo inolvidable.

P.5pa.< En la quinta jornada llegamos Charang, (Tsarang), 3.560 mts., tuvimos que atravesar el paso de Chinggel, un collado a 3.900 mts., el paisaje fue espectacular, agujas talladas por la erosión del agua y los vientos, contrafuertes rocosos con sus torreones y gendarmes de color anaranjado, penitentes de conglomerado en mitad de una ladera esperando llegar a su destino final y un cielo azul con una luminosidad única, un recorrido para no olvidar en la vida de un alpinista. A mitad de la jornada nuestro cocinero nos preparó una lunch de campo, pollo frito con patatas y una sopa como entrante, luego nos tumbamos bajo el sol para descansar y poder continuar la jornada, que más se puede pedir, por la tarde cuando llegamos a Charang, visita a un templo, fotos, vida social y repetimos las labores diarias de intendencia y sociales. También mencionar que un compañero del grupo comenzó a tener algún problema más acentuado relativo a la aclimatación en altura, lo que nos alerto al resto.

mustang_final_4P.6 y 7 pa.< El sexto día, nuestro objetivo era llegar a Lo Manthang, donde esperábamos una población con infraestructuras desarrolladas y donde íbamos a disponer de un día libre para descansar o realizar otras actividades. La altura de Lo Manthang es de 3.840 mts., si bien alguno de los pasos de montaña que realizamos llegaban hasta los 4.000, como el de Lo (Day) La, en este itinerario pudimos observar cuevas escavadas en la roca, donde al parecer se refugiaban monjes Tibetanos a raíz de la ocupación del país contiguo, también disfrutamos del vuelo de distintas rapaces que habitan en estos parajes, las cuales van y vienen visitando a los caminantes, en la lejanía se pueden divisar rebaños de yaks pastando como si se tratará de una tierra virgen y por descubrir, la armonía del medio, el silencio de este pueblo y el equilibrio entre la vida y todo lo que rodea estas montañas, nos trasladan a un Nirvana que no se puede describir solo con palabras, las sensaciones y vivencias nos van calando y convirtiéndonos parte del medio. Lo Manthang es un pueblo encantador, con su diversidad de olores, el humo de las estufas recorriendo todos los rincones de sus calles y sus chimeneas humeantes alimentadas por excrementos del ganado, sus caballos y vacas por las calles esperando recogerse, los rebaños de cabras y yaks asustadizos y desconfiados, en general un sitio para disfrutar y poder apreciar el equilibrio del hombre por la supervivencia en un medio natural tan hostil y que nos traslada a la vida en Europa de la Edad Media. En la reunión nocturna del grupo hablamos de las distintas actividades que teníamos intención de realizar para el día siguiente, unos iban a montar a caballo, otros tenían pensado hacer una visita a los templos y lugares de interés próximos y el que suscribe se dirigió en compañía de dos miembros del grupo a algunas montaña de seis mil metros próximas, así que al día siguiente desayunamos temprano, organizamos las tiendas de campaña y cada uno fuimos a las actividades que habíamos programado previamente. Nosotros partimos muy temprano de Lo-Manthang en dirección oeste, el objetivo era poder ascender en compañía de dos compañeros el pico Kyangkung Dula de 6.037 mts., y cruzar un cresterio donde nos íbamos a mover entre 6.000 y 6.200 mts., aunque el itinerario no estaba señalado, el recorrido fue muy evidente y la montaña muy agradable de ascender, tras varias horas de marcha y cuando nos encontrábamos próximos a los 6.000 mts., recibimos una llamada desde Lo-Manthang, en el sentido de que uno de los miembros del grupo tenía problemas respiratorio, lo que hizo suponer que pudiera encontrarse con un edema pulmonar debido a la falta de aclimatación, circunstancias que ya le habían afectando en días precedentes, esto motivo que suspendiéramos nuestro último ataque a las cimas y bajáramos lo antes posible para tratar de ayudar. De regreso a Lo-Manthang pudimos saber que los compañeros habían solicitado un helicóptero para proceder al descenso urgente del compañero. Momentos antes de llegar al poblado el helicóptero despego con dos miembros del trek en dirección a Pokhara, lugar donde nuestro compañero recibiría asistencia médica y al descender de altura su organismo volvería a estabilizarse, después de unos días supimos que el helicóptero tuvo que aterrizar y pasar la noche en Jomsom por motivos de visibilidad nocturna, llevando a los pasajeros al día siguiente hasta Pokhara, donde en cuatro días se recupero satisfactoriamente y pudieron volver a unirse al grupo en las etapas finales del trek de los Annapurna.

mustang_final_5P.8pa.< En la octava jornada y sin dos miembros del grupo nos dirigimos a Dhi ( Dhigaon) a 3.400 mts., una de las etapas más duras del trek, invirtiendo unas nueve horas, si bien desde Lo-Manthang habíamos subimos varios pasos y collados a más de 4.000 mts., por la vertiente este del valle, ahora nos encontramos con una visión mucho más amplia de estas montañas, dado que dominábamos unas cotas más altas que en nuestro itinerario de ida, así mismo atravesamos caos rocosos, subimos laderas interminables, caminamos por senderos de aspecto lunar y antiguos caminos de la ruta de la sal que ascendían a la meseta Tibetana y como imagen dominante, la vista de los Annapurna y Dhaulagiri, con sus vanguardias montañosas y el recuerdo de muchos otros alpinistas que duermen sus sueños e ilusiones en el manto blanco que cubre a estas diosas de las alturas. En Dhi pudimos comprobar que estos pueblos se encuentran aislados casi por completo a muchas jornadas de distancia de núcleos más desarrollados, los caminos mantienen su belleza natural si bien la ausencia de señales del hombre o vestigios podrían causar sensaciones de vacío y soledad entre sus visitantes.

P.9pa.< Nuestra novena etapa partió de Dhi en dirección a Tangbe, situado en una cota de 3.240 mts., y al igual que en la jornada anterior los badenes montañosos se sucedieron uno tras otro, bajando a los cauces de los ríos y volviendo a subir a collados en el infinito, acumulando desniveles de mil a dos mil metros por jornada, el paso de los días iba haciendo su mella en la cara de todos y así mismo también se definían nuestros cuerpos, la jornada tuvo los mismos aspectos que la del día anterior, soledad, frío, silencio e inquietud por los compañeros que se encontraban en Pokhara, estos últimos poblados por los que estábamos andando, parecían del reino de los vientos, polvo y soledad, aunque para él narrador desprendían un encanto único, donde conviven animales, personas, el sol, la luna, el agua, el polvo y las piedras, muchas de ellas talladas (manis) con el significado de “ Om Mani Padne Hum” siendo su traducción “Salve, oh Joya de la Flor de Loto, salve” y significando el eterno pensamiento de las divinidades que están en el cielo, en la tierra y en todas las partes, teniendo carácter sagrado cuando se apilan en forma de Chorten y emanando energía positiva cuando son sobrepasadas a nuestro paso y las toca el viento que producimos. También en estos caminos y sobre todo a la entrada y salida de los poblamos se pueden observar los Molinos de Oración al viento, son unos cilindros que los fieles hacen girar para que las oraciones escritas en su interior vuelen a través del aire hasta los dioses.

P.10.pa.< En esta jornada nos dirigimos hasta Tetang al lado de Chhusang, punto de paso común en nuestro viaje de ascenso, el recorrido fue largo y duro, el viento nos castigo duramente, las subidas y bajadas por pedreras interminables, a pesar de la dureza del medio, las experiencias que estábamos viviendo y compartiendo, compensaban con grandes creces el esfuerzo y sacrificio vivido. En esta población repetimos el protocolo de todos los días, campamento, tiendas, hidratación, lavarnos un poco en la fuente del pueblo, fotos y vida social con los lugareños, lugar donde en la cena celebraron una fiesta local con música y danzas propias. Los Thankalis que participaban en este festejo, es un grupo étnico de raza tibetomongólica establecidos en este valle, estas personas tienen unas cualidades físicas extraordinarias de adaptación a este medio y la altura.

mustang_final_6P.11.pa.< Nuestra siguiente etapa continuó en dirección sur-este hasta el poblado de Muktinath, coincidiendo con la ruta del trek de los Annapurna. Este era nuestro último recorrido a través del valle del Reino del Mustang, a nuestros pies se levantaban montañas entre siete y ocho mil metros, las dimensiones de estas montañas pasaron a ser increíbles, aunque las mismas se pudieran tocar casi con las manos, una vez inmersos en este nuevo recorrido, destacaría que el silencio y la soledad del Mustang no tenia rival alguno. En este poblado hay templos, lodges, tiendas y toda clase de servicios, daba la sensación de haber vuelto por algunos instantes a la civilización, turistas de todas las nacionalidades, andarines, alpinistas, parapentistas, etc.…

P.12.pa.< Esta jornada discurrió por completo en la ruta del trekking de los Annapurna, atravesando las localidades destacables de Kagbeni, Jomsom y concluyendo en Marpha. En Jomsom nos reagrupamos con los dos integrantes del grupo que habían sido evacuados días antes. En este itinerario descendimos aguas abajo por el río Kali Gandaki Nadi, volviendo a tomar contacto con los meandros y cantos rodados que el agua va tallando a su paso por este valle. A diferencia del valle del Mustang, había muchas personas que se encontraban realizando el trek, vehículos circulando por las pistas de tierra, polvo, ruido y toda clase de lodges que uno se pueda imaginar en estas latitudes.

P.13.pa.< En la mañana de este día comenzamos la ruta en dirección a Kalopani, el paisaje había cambiado por completo, seguimos descendiendo aguas abajo, nos cruzamos por el lecho del río en varias ocasiones, vimos hermosas cascadas y cañones rocosos, continuamos nuestro camino hasta llegar a la zona de de acampada, donde iniciamos nuestro rito diario.

mustang_final_7P.14.pa.< Hoy el día prometía, dado que al final de la ruta íbamos a visitar unos baños termales en Tatopani, el itinerario fue mejorando conforme nos adentrábamos entre montañas, cruzamos los senderos que ascienden al C.Base de los Annapurnas, saltos de agua de cientos de metros, cañones en el fondo del valle por donde el agua va tallando las rocas a su paso, en general un ambiente natural precioso, si bien en ningún momento pude olvidar los días precedentes en el valle del Mustang, sin tanta majestuosidad nos había calado mucho más de lo que pensábamos. Por fin pudimos disfrutar de unos baños termales y un descanso merecido.

P.14.pa.< En esta jornada, nos levantamos con la ilusión de que era nuestro penúltimo día de trekking y que saldríamos del itinerario normal en dirección a Beni, este camino mostraba la ausencia de turistas, volvía a dejar las cosas como son realmente para los habitantes de Nepal, la dureza de las montañas y la vida de las personas de estas tierras, el itinerario no fue tan entretenido como en días anteriores, las poblaciones iban aumentando tanto en superficie como en habitantes, lo que nos traslada a la civilización. Esta fue nuestra última noche, acampamos en una población a muy pocos kilómetros de Beni, tuvimos una cena de despedida con todo el equipo personal que nos había acompañado a lo largo de estos días, nuestro cocinero nos sorprendió con los suculentos platos y preparativos que nos fueron servidos, algunos miembros del grupo permanecieron hasta altas horas de la madrugada celebrando el final del trek, ya que al día siguiente regresaríamos a Pokhara volando hasta Katmandú.

 

En este viaje tuvimos una segunda parte en las tierras del Tíbet, (China), volamos de Katmandú a Lhasa para regresar hasta la capital de Nepal, visitando en este trayecto un sin fin de templos budistas, contactamos con Tawas o lamas masculinos consagrados, Monk, o jóvenes estudiantes para lamas, pudimos ver las dialécticas de los jóvenes mojes con sus palmadas al viento, disfrutamos del Palacio de Potala y aprendimos conceptos y principios del budismo, vimos distintas representaciones de Buda y nos dejamos empapar por los dioses y símbolos budistas, hinduistas y del tantrismo, visitamos el campo base del Everest Chino y sentimos las adversidades que el cuerpo humano sufre en la altura de las montañas.

mustang_final_8Por último y en referencia a lo vivido en este viaje entre las fuerzas del bien y del mal, lo masculino y lo femenino, el sacrificio y la acusación, la ilusión y el desencanto, el amor y el odio, la palabra y el reproche, la emoción y el silencio, el sentimiento y la soledad, el interés y la bondad, el esfuerzo y la crítica, todo esto ha desencadenado una conclusión muy existencialista bajo mi opinión, en primer lugar el nexo de unión entre Oriente y Occidente, y todos sus valores morales y sociales es mínimo, la línea que divide estos dos mundos es mucho mayor de lo que yo pensaba, nosotros nos asombramos de ver el mundo Oriental y el mundo Oriental se extraña de nosotros. En segundo lugar, el yang descrito con anterioridad en este párrafo, declina la balanza hacia un camino de tinieblas, donde la armonía y el equilibrio por la vida, vaga sin un rumbo fijo. Por último he recordado varias cosas que aprendí en la práctica de las Artes Marciales durante tantos años, “antes de vencer a nadie debes de vencerte a ti mismo y cuando tu te hayas vencido, nunca tendrás la necesidad de vencer a nadie”, así es la vida, todos llevamos nuestro amuleto con las dos caras pero casi siempre cae del mismo lado.

 

Zaragoza, 19 de diciembre de 2010
Lorenzo Pueyo Sénder

 

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